Sangre

En uno de los pliegues de la falda estaba el cuchillo. Después de haberlo estado manoseando inquieta mientras esperaba, lo había olvidado ahí.

Tampoco era nada como lo planeado. Las manos comenzaron a temblar cuando él se sentó a su lado… Así que olvidó qué decir, lo que ocultaba, y el cuchillo quedó de tal modo que cuando se le echó encima queriendo abrazarla el filo se hundió en su estómago.

Los dos cuerpos se quedaron rígidos.

Miró sus manos sin entender de quién era la sangre mientras su mente borraba todo.

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